
Unos 50.000 establecimientos comerciales de Castilla y León podrán beneficiarse de las líneas de ayuda que la Junta ha aprobado para este sector, tendentes a solventar los problemas de liquidez y solvencia que atraviesan, por la situación económica actual.
Son dos, principalmente, los programas de ayudas puestos en marcha, relacionados con la financiación ajena y con la promoción comercial, según explicó este lunes el director general de Comercio de Castilla y León, Carlos Teresa, en una rueda de prensa en la que se contó también con la presencia del presidente de la Federación Abulense de Empresarios de Comercio (Faec), Jesús Notario, y del jefe territorial de Comercio, Luis Alfonso Nieto.
Se trata de unas ayudas de las que se beneficiarán, según las previsiones, unos 50.000 establecimientos en el conjunto de la región –de ellos, 36.000 son minoristas; 12.000, mayoristas y 2.000, concesionarios de automóviles y generan unos 100.000 empleos- y que, para Notario, responden a la petición realizada desde el sector del comercio, que ya ha hecho, a su juicio, “frente” a la crisis económica con “precios más competitivos”, aunque se busca fomentar la demanda y generar confianza en los consumidores.
Así, Teresa Heredia indicó que, pese a la situación de crisis actual, el comercio en Castilla y León “se está comportando de una manera menos mala que a nivel nacional”, teniendo en cuenta que los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que las ventas han bajado, en el territorio español, un 7,6 por ciento, mientras que en la Comunidad lo han hecho un 4,7 por ciento, lo que “da una idea de que la situación es más atenuada” en la región.
Aún así, desde la Junta se han planteado poner en marcha dos programas que impliquen “apoyo financiero” al sector, para lo que se ha aprobado una primera línea de ayudas para financiar nuevas inversiones. Se cuenta, en este caso, con la colaboración de ADE Financiación y busca fomentar el crecimiento del tejido empresarial en la Comunidad, para lo que se concederán préstamos avalados por Iberaval con coste “prácticamente cero”, sin comisiones ni gastos de servicios.
Estas ayudas podrán ser de hasta 15 millones de euros –pese a que la Junta “podría atender inversiones superiores”- y tienen un plazo de amortización de entre 36 y 120 meses.
Por otra parte, se establece una línea de ayudas “ampliamente demandadas por el sector”, tendentes a facilitar crédito para financiar el activo corriente o circulante.
En este caso, también se cuenta con el apoyo de Iberaval y los préstamos se concederán por un Euríbor de +1,25 por ciento.
A estas dos líneas de ayudas, según explicó el director de Comercio de Castilla y León, se sumará una tercera “en los próximos días” –falta firmar con el Instituto de Crédito Oficial (ICO)- para bonificar a los emprendedores y a las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Al respecto, la línea IcoPyme contará con bonificaciones del 1,5 por ciento, mientras que la línea denominada IcoEmprendedores implicará bonificaciones de hasta el tres por ciento sobre las condiciones iniciales que plantee el ICO.
Estas líneas de ayudas se completarán, por otra parte, con una campaña de generación de confianza hacia el consumidor que se desarrollará entre los meses de mayo de 2009 y 2010 y que busca que aquellos colectivos que mantienen su poder adquisitivo no se vean arrastrados por la situación económica y bajen sus compras.
Es, según Carlos Teresa, un elemento “sustancial” que se está observando entre los consumidores, debido a la “falta de confianza” que se ha generado por la crisis económica.
Así, la campaña que pondrá en marcha la Junta ya ha comenzado a dar sus primeros pasos con las conversaciones que se están manteniendo con asociaciones y federaciones de comercio, de manera que se aunarán mensajes para poner en marcha diferentes actuaciones que podrían coincidir con “hitos” como las rebajas o campañas específicas, como la de Navidad.
Esta campaña contará con un millón de euros de presupuesto y podría ponerse en marcha antes del verano.
Asimismo, se potenciará la “calidad” del comercio castellano y leonés con formación y la obtención de certificados de calidad, de manera que, en cuatro años, se quiere certificar un millar de establecimientos en la región.